FIN DE OTRO AÑO JUDICIAL
Otro año más, y van unos cuantos, está a punto de finalizar el curso judicial.Un año diferente a los anteriores, en el que ha habido muchos cambios, tanto en la justicia en general, como en mi aspecto laboral.
En la justicia, dichos cambios han venido provocados por dos factores, el primero más mundano y trivial, como ha sido el cambio de gobierno en este país, con el nombramiento de un nuevo ministro, el Sr. Gallardon, que a mi entender, está gestionando los problemas y necesidades del nuestro mundo, de forma, nefasta.
Pero la causa más inmediata y potente de los cambios se han producido en este último año, no es otra que la crisis. Esa palabra que todos pronunciamos alguna vez al día y que ha provocado desde cambios legislativos, ya sea para adaptar las leyes procedimientales a determinadas necesidades económicas, como cambios estructurales más profundos, como la reforma laboral, que no sabemos muy bien donde nos van a llevar.
Pero no podemos olvidarnos de aspectos "más cotidianos", como ha cambiado la forma de trabajar de muchos o casi todos los profesionales liberales del sector, en temas tan básicos como importantes, como pueden ser la gestión de expedientes, cobro de honorarios, etc.
Quizás esta nueva forma de trabajar, siente las bases para un futuro, cuando la palabra crisis esté abandonada, y suene a pasado, y muchos de los profesionales que a esto nos dedicamos, hayamos conseguido "profesionalizar" más, si cabe, nuestros métodos.
A nivel personal, el año ha sido extraño; es obvio que el número de asuntos se ha reducido respecto a los anteriores, pero por el contrario, han aunmentado su relevancia, tanto jurídica como económica. Quizás, la situación económica sea un buen filtro para dedicar las horas de trabajo a asuntos que realmente me interesan más, que otros más sencillos, aburridos y pequeños, que antes te traían al despacho y por los cuáles el beneficio, en relación al trabajo dessarrollado era insignificante.
Es decir, ahora, la gente no acude al abogado por pequeñas tonterías, supongo que todos intentamos optimizar de la mejor manera los recursos económicos de los que disponemos, y por el contrario, los clientes ponen más empeño en resolver problemas que realmente importan.
Al margen de número de expedientes tramitados, como muchos sabéis, trasladé la oficina de mi bufete hace unos meses, diez ya, si no me equivoco, y la verdad que ha supuesto un nuevo empujón a la ilusión por seguir desarrollando esta profesión que tanto me gusta.
Hay nuevos proyectos en la cajita, esperando el momento oportuno para salir, hay nuevas políticas de marketing, nuevos retos y sobre todo muchas ganas. que es lo importante.
Ahora, lo que toca es descansar, aún me quedan unos días para las merecidas vacaciones, pero toca relajarse, disfrutar del sol, de la playa y de la vida, cargar pilas y volver en septiembre con todos esos proyectos, ponerlos en marcha y trabajar duro para sacarlos adelante, cuando comience, otro año judicial.
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