4 de diciembre de 2011

NOMBRE DE FINAL
Todo lo que empieza tiene un un final, tal y como decían en la tercera y última parte de Matrix, y por ello, nuestro Código Civil en su artículo 1965, declara como imprescriptible la acción para la división de la cosa común, herencia, comunidad, etc.

Pero nos cuesta, hay que reconocer que nos cuesta llegar al final de algo, de lo que sea, porque en la mayoría de ocasiones, sentimos pena, tristeza e incluso abatimiento.

Pensemos en esa serie de televisión que hemos seguido durante años, que un día termina y que sabemos que no veremos ni un solo episodio nuevo. Nos ha gustado, nos ha hecho reir, llorar, incluso alguna pensar, pero al final, pena porque termina y no la vamos a volver a ver más.

Quizás por ese motivo nos duele la muerte de un familiar, de un amigo o de alguien que en alguna medida le teníamos cierta estima. Más que nada, por ese sentimiento egoista que tenemos todos los mortales, del no pasará más; nunca volveremos a hablar con esa persona, ni putearla, ni a bromear, ni tan siquiera a mirarla a los ojos. Es un sentimiento de vacio, meramente egoista, de sentir que perdemos algo y que nunca vamos a recuperar. Sentimientos parecidos, son los que tenemos cuando finaliza una relación sentimental. Cuando nuestra pareja nos deja por el vecino, por un trabajo en New York o porque se ha cansado del gañán que tiene al lado. Mero egoísmo.

Sólo podemos superar esa situación de egoísmo, acentuando nuestro ego, llevándolo un paso más allá y ver, ese final, como la puerta a algo nuevo, a sensaciones diferentes, a otro tipo de sentimientos. Esa serie a la que estabamos enganchados, dejará paso a un libro, a un chat o a una novela sudamericana de cuarta división.
Ese polvete que un día dejo de llamar, dará paso a otros muchos, que seguro que no serán tan sosos, secos y que por supuesto se lo tragarán.
Esa relación que termina, abrirá la puerta a un nuevo mundo, a nuevos amigos, experiencias y por supuesto, a otra que te venga a aguantar, y que probablemente tu no aguantes más que durante el tiempo suficiente para que se de cuenta de lo imbécil que eres y te vuelva a abandonar.

Y los muertos, esos seguro que no volveran, pero morirse, se seguirá muriendo gente todos los días, pero el mundo seguirá girando.

Manuel Montero, Abogado experto en Derehco Penal y Derecho de Familia. Alcalde de Serredilla del Arroyo

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