10 de abril de 2016

ABSUELTOS LOS DIEZ ACUSADOS DE ENGAÑAR A ASEGURADORAS Y JUECES CON FALSOS ACCIDENTES -INCLUYE SENTENCIA-


Los diez miembros de una presunta banda que fueron juzgados en la Audiencia Provincial en enero por simulación de delito y estafa procesal han sido declarados inocentes finalmente al no poder probarse que los accidentes que sufrieron fueron simulados con el fin de engañar a la aseguradora. Las peticiones de prisión por parte de Ministerio Fiscal y acusación particular iban desde los nueve meses hasta los cuatro años así como el pago de una indemnización de casi once mil euros, cantidad que se recibió por una acusada en uno de los dos accidentes. 

En total fueron diez los juzgados y dos más que no comparecieron al encontrarse en paradero desconocido. Se trataba, en concreto de J.G.L., A.G.H., I.M.H.A., G.G.H., A.M.H., J.G.C., R.G.S., S.G.C., A.P.M. y C.H.G, mientras que los que no estuvieron en la vista responden a las iniciales de A.M.S.R. e I.C.R.C. Todos los acusados declararon que los accidentes habían sido reales y que, si firmaron las renuncias a posibles indemnizaciones de la aseguradora fue por presiones por parte de un detective privado que contrató la empresa que por aquel entonces se llamaba Groupama. 

Testigos y agentes de la Guardia Civil, además, tampoco arrojaron culpabilidad sobre los acusados y solo uno de ellos afirmó que le extrañó el hecho de que a su llegada, en el segundo accidente ocurrido, las dos personas que se encontraban dentro del coche tuvieran puesto el cinturón de seguridad. Estas se trataban precisamente de las dos que no han comparecido y que, según el informe del detective, reconocieron que el segundo accidente fue pactado y que ellos mismos no se encontraban en el mismo cuando se produjo. 

En la jornada del martes se comenzó con la declaración de dos personas que se encontraron en el primer accidente y que fueron desimputadas tras su declaración en el juzgado de Instrucción en las cuestiones previas. Este martes, en calidad de testigos y con la obligación de decir la verdad, dijeron que tras el accidente se quedaron hablando sobre el seguro y que si en su primera testificación hablaron de "chanchullos" como afirmaba la acusación particular se refería más bien al papeleo que se debió hacer. 

El detective también testificó queriendo dejar claro que en ningún momento practicó ninguna acción coactiva o amenazante para que se firmaran las renuncias y que estas se hicieron de manera voluntaria con la ayuda de él mismo después de encontrar contradicciones y de que el propio A.M.S.R., al que no se le ha tomado declaración, lo confesara. Por otro lado, aseguró no recordar varias cosas después de casi cuatro años como una supuesta llamada que realizó al abogado de varios acusados en su día, que también compareció. 

Después de escuchar a acusados y testigos, el Ministerio Fiscal y acusación particular mantuvieron la pena para siete acusados y la subieron para tres en los términos que aparece arriba. Según el alegato final del primero, no hay siquiera pruebas de que el primer accidente se hubiera producido y en el segundo existen incongruencias en unas declaraciones que, según dice, no fueron claras. El abogado de la acusación no puso en duda la realidad de los accidentes aunque sí que no fueran fraudulentamente pactados con anterioridad. Los abogados defensores, en cambio, pusieron sobre la mesa la presunción de inocencia de sus defendidos y que no ha sido en ningún momento rota por las pruebas ofrecidas en el juicio. 

Primer accidente
En la jornada del lunes se tomó declaración a los diez acusados presentes, en el que todos aseguraron que los accidentes fueron reales. En el primero de ellos, del 23 de julio de 2011, estuvieron implicados dos turismos y nueve personas repartidas entre ambos vehículos. Sin embargo, fueron siete los juzgados, en concreto se trata de J.G.L., A.G.H., I.M.H.A., G.G.H., A.M.H., J.G.C. y C.H.G. El accidente ocurrió en la rotonda del E.Leclerc cuando el turismo que conducía J.G.L. chocó por detrás contra el que estaba dirigido por A.M.H. en la entrada de la carretera de Alba de Tormes, de donde procedían. 

En su declaración, el primer acusado declaró que el accidente fue real y que en ningún momento se llegó a un acuerdo, ni antes ni después del suceso, de realizar ningún tipo de "chanchullo". El hecho, posteriormente, sin embargo, fue juzgado por la vía de un delito de faltas al que, según denunció en la vista, renunció después de amenazas por parte de un detective privado contra su familia y su persona, al decirle que si no firmaba acabaría en la cárcel. Además, aseguró que si no denunció estas presuntas amenazas fue por miedo a posibles represalias. Esta renuncia la firmó también en nombre de su primo, J.G.C., con el consentimiento de este ya que se encontraba en Alicante. 

Este último, también presente en el mismo vehículo, reafirmó la declaración de su primo y aseguró que el accidente fue real y que en ningún momento le pareció que fuera premeditado. Al contrario que J.G.L., el acusado afirmó acudir al día siguiente al hospital aquejado de dolor de espalda pero que no le llegó ninguna factura posterior pese a que el Ministerio Fiscal afirma que sí existe dicha factura por valor superior a los 140 euros. La rehabilitación posterior a la que se sometió, sin embargo, la cortó él mismo pidiendo el alta ya que se encontraba bien, según confesó, y se tenía que ir a Alicante. Aseveró, asimismo, que no conocía a los integrantes del otro vehículo y que si renunció posteriormente a posibles indemnizaciones fue por lo que le comentó su primo ya que con él no tuvo contacto el propio detective.

En el turismo que chocó contra el otro también estaba presente una familia de padre, madre e hijo que, según comentaron en su declaración, no conocían al conductor y a su primo directamente sino que, si estaban en este vehículo, fue a través de un conocido de ambos que les avisó que podían compartir el coche. Se trata de A.G.H., I.M.H.A. y G.G.H., que testificaron lo mismo. Los tres viajaban en la parte de atrás del coche después de que J.G.L. se ofreciera a llevarles para así no tener que volver en autobús. Afirmaron que en ningún momento vieron una conducta rara del conductor y que, a su juicio, no se pudo tratar de algo premeditado. 

Los tres acudieron al día siguiente al hospital por dolores en el hombro, cuello y espalda aunque renunciaron a la posible indemnización por mediación de un funcionario de los Juzgados que les aconsejó no continuar. Posteriormente, además, el mismo detective se puso en contacto con ellos que les obligó, según dijeron, a firmar la renuncia. Al parecer, fue el propio detective el que dictó la redacción del escrito procediendo posteriormente a la firma del mismo. 

Por parte del otro vehículo estuvieron presentes A.M.H. y C.H.G., pareja sentimental, que según anunciaron viajaban con la prima del primero y la pareja de esta, que no estaban citados a comparecer. Ambos volvieron a reiterar la declaración del primer acusado y se reafirmaron en que no había nada premeditado y que no conocían a los integrantes del vehículo que les embistió. 

El suyo propio quedó siniestro teniendo que volver el conductor en la grúa que trasladó el turismo y los otros tres integrantes en un taxi. Los dos acusados, por otra parte, también declararon que sufrieron lesiones y que tuvieron que acudir al día siguiente al hospital sin que se le emitiera factura y que si no reclamaron fue debido a que estaban conformes una vez que estuvieron recuperados y el pago del vehículo subsanado por parte del seguro.

Asimismo, también denunciaron amenazas y coacciones por parte del detective privado, que les vigilaba, incluso, en la puerta de casa aunque ellos no firmaron ningún tipo de renuncia y lo dejaron pasar. Sin embargo, la prima y el novio de este aseguraron que sí se trataba de un acto simulado, ante lo que ambos aseguraron que mienten. Posteriormente del accidente, eso sí, aseguraron que no habían vuelto a hablar con ellos. 

Segundo accidente
En el suceso ocurrido en una rotonda de Cabrerizos el 22 de enero de 2012 también estuvo presente J.G.L., viajando en el mismo coche su sobrino, R.G.S., actualmente en prisión por un delito de robo con violencia, y S.G.C., su pareja, embarazada en aquel momento. Esta versión es la que defienden los acusados ya que los otros dos acusados que se encuentran en paradero desconocido habrían declarado anteriormente que el sobrino sería el conductor del otro vehículo presente en el siniestro y que la pareja no se encontraba en el lugar de los hechos. 

Sobre este accidente, J.G.L., volvió a reiterar que no fue simulado pese a la insistencia de la acusación, y que no sufrió daños aunque su esposa sí lo hizo. También declaró que en el otro coche la conductora era A.P.M. pese a que los mismos acusados que no han comparecido, A.M.S.R. e I.C.R.C., lo negaran anteriormente y afirmaran que fue un accidente pactado. 

Según A.P.M. de hecho, estos dos acusados, madre e hijo, viajaban en su coche en el momento del accidente ya que la mujer era una amiga suya a la que se había encontrado en la calle Comuneros prestándose a llevarla a Cabrerizos, donde quería llegar. El accidente ocurrió pasadas las 22 horas cuando ella circulaba por dentro de la rotonda y un vehículo la embistió por la parte derecha. Por este accidente ella fue posteriormente indemnizada con más de diez mil euros aunque también denunció presiones del detective sobre la retirada de la denuncia, hecho que ella sí llevó a los Juzgados aunque luego llegara a un acuerdo por el que retiraba la denuncia y la dejaban tranquila. El Ministerio Fiscal, sin embargo, siguió adelante con la misma procediendo a la absolución de dicho detective.

En el anterior juicio del accidente en el que también estuvo imputado J.G.L., este no se presentó, por lo que la duda que le surgió al abogado de la acusación era si no estaba apalabrado para luego repartirse el dinero, hecho que negó A.P.M, quien no recordaba, según su testificación, qué ocurrió con las otras personas ya que se mareó al salir del coche y la atendió un Guardia Civil, primero, en el mismo suelo y después una ambulancia.

R.G.S. y S.G.C., sobrino y pareja de J.G.L., también volvieron a decir que el accidente fue real y en el caso de la segudna, reiteró asimismo las amenazas que el detectivo le realizó a su pareja, hecho por el que renunciaron a las indemnizaciones. Ambos, según comentaron, se fueron del lugar de los hechos después de testificar ante la Guardia Civil en la misma ambulancia ya que S.G.C. estaba preocupada por el embarazo y tenía contracciones. De hecho, afirmó que no se le hubiera ocurrido simular un accidente estando embarazada. 

Manuel Montero, Abogado experto en Derehco Penal y Derecho de Familia. Alcalde de Serredilla del Arroyo

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