SÁLVESE QUIÉN PUEDA
El Caso Noos, para el gran público, es histórico por el mero hecho de sentar en el banquillo de los acusados a la hermana de un rey, a su vez hija de rey y que en algún caso, remoto, pero no imposible, podría llegar a reinar.
Como digo, para el gran público. Para el jurista, para el abogado penalista, acostumbrado a bregarse en todo tipo de litigios, día a día en los juzgados, está siendo el claro ejemplo del "sálvese quién pueda".
Es el tipo de defensa, desde un estricto punto de vista de estrategia procesal, que a ningún penalista nos gustaría llevar, ya, que en las pocas jornadas de juicio que se llevan celebradas, lo único que queda claro, es que cada uno de los acusados mira por sus intereses, vendiendo, hasta el entonces compañero de fechorías, por una reducción de condena.
Difícil lo van a tener los compañeros que deben defender la inocencia de sus clientes, de los que aún se declaran inocentes, cuando muchos de los que se sientan a su lado están recitando sus trapicheos, en una estrategia procesal un tanto confusa, ya no en sí misma, sino por la falta de transparencia en los pactos que estos poetas cantarines, han alcanzado con la fiscalía.
En un juicio de estas características, en el que hay relevantes personas, tanto por cuna, como por ser electos en su día, así como por la naturaleza de los delitos encausados, todo pacto debería ser conocido de antemano por los ciudadanos, que tuviésemos conocimiento de a que acuerdos ha llegado el Fiscal, que no olvidemos, pagamos todos, con quiénes, presuntamente, han metido la mano en la caja, hasta dejarnos sin caja. Pero es obvio, que esa transparencia, perjudicaría la estrategia de los acusados, como del Ministerio Fiscal, quién no olvidemos, su mayor reto, es lograr una condena para el ex Presidente de Baleares, para el "Duque Empalmado" y para el socio de éste.
Más allá de los logros mediáticos que pueda conseguir el ministerio público con una eventual condena, a mi me sigue asombrando la estrategia procesal de las defensas, en lo que hasta ahora, parece una escabechina contra todos los acusados, sin más remedio que la cárcel. Aunque como buenos y experimentados penalistas que mis colegas son, seguro que guardan ases bajo la manga para intentar dar la vuelta a un proceso que se les está poniendo bastante cuesta arriba. Esperemos que cuando saquen esos ases, aun tengan alguna posibilidad de ganar la partida o de lo contrario, que vayan preparando la revancha ante el Supremo.

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