POLÍTICOS, LOS CHICOS DE MODA
Albert Rivera está de moda.
Con independencia de si estamos de acuerdo o no con sus propuestas, si nos gusta más o menos su estilo, si le vamos a votar o no, hay que reconocerle un mérito, al menos, al líder de Ciudadanos: Ha sabido ganarse a los medios de comunicación. Y esto, es mucho.
No cabe duda, que estamos ante un año importante, un año electoral, en el que todas las campañas van a ser diferentes a lo que hemos conocido hasta ahora: la pegada de carteles, se verá sustituida por tuits, los mítines por tertulias en televisión y los anuncios electorales en televisión por vídeos de Youtube y por supuesto es imprescindible tener una buena página de Facebook y el Sr. Rivera, se maneja muy bien en estos campos. Tan bien, que ha conseguido lo que parecía impensable hasta hace tan sólo unas semanas; quitarle horas de televisión a Pablo Iglesias.
Y lo ha conseguido con un discurso sencillo, directo y dinámico, con una imagen actual, moderna, pero sin caer en lo estrafalario, natural, y para nada forzada. Los medios necesitan de éste tipo de políticos y los políticos de los medios, y el formato televisivo exige unos requisitos más allá de un buen curriculum, una gran experiencia o un gran discurso. Exige cercanía, exige sencillez, exige contundencia y exige credibilidad. El Sr. Rivera lo ha logrado y lo más importante, ha conseguido que se hable de él más allá de las tertulias políticas.
Pero no se puede confiar, las modas vienen y van, eso lo sabe muy bien Pablo Iglesias. El jefe de Podemos encabezó esa nueva hornada de políticos que daban mucho juego en televisión. De hecho, pasó de tertuliano a eurodiputado en apenas tres meses y todo ello, auspiciado por un formato televisivo deseoso de encontrar nuevas caras y sobre todo, nuevas formas, que les diesen un punto más de audiencia.
No cabe duda, que Pablo Iglesias proporcionaba ese punto extra de share, y es innegable que a día de hoy lo sigue dando, pero su momento cumbre ya pasó. Estoy casi convencido, que han sido sus asesores los que le han recomendado a Iglesias que se prodigue menos en los medios, sus últimas apariciones habían sido un desastre y su imagen se estaba viendo seriamente perjudicada. Pablo Iglesias, se está dando cuenta, que no es lo mismo hablar en un plató de televisión que proponer un programa político serio, realista, realizable y sobre todo, en el que los ciudadanos crean.
No hace falta ser muy listo para ver que Iglesias ya no es el chico de moda, las televisiones lo saben y buscaron un sustituto y para ello, se fueron a políticos de ideología similar a la de Podemos, a Izquierda Unida. Lo intentaron con Tania Sánchez, pero no funcionó; ese deje que prepotencia que deja en cada una de sus intervenciones no engancha con el espectador, no provoca ganas de escuchar su discurso, que es de lo que se trata. Y si la Sra. Sánchez no sirve, las televisiones buscan alguien que sirva a sus propósitos y lo intentaron con Alberto Garzón. Un político, joven, dinámico, directo y con un discurso... igual que el de Iglesias y por ello, agotado para el formato televisivo que hoy en día se busca. No sé si fue Iglesias quién cogió las ideas de Garzón, o viceversa, lo que si sé, es que al espectador le aburre escuchar a dos personas diciendo lo mismo y las cadenas lo saben, por lo que Garzón fue un efímero chico de moda.
¿Y de los dos grandes? El PP está perdido entre el montón de expedientes judiciales, sus chicos de moda han sido Bárcenas, Granados y un sinfín de imputados, que espero que veamos desfilar por las mejores cárceles en los próximos años.
¿Y el PSOE? Ese es un tema a estudiar. Eligen a un Secretario General con todas las cualidades para ser el chico de moda durante muchos años, bien acogido por los medios, algo imprescindible para ganar unas elecciones hoy en día, creando expectativas positivas en la gente y con todas las papeletas para convertirse en el nuevo Presidente del Gobierno en España el próximo mes de noviembre e incomprensiblemente, Pedro Sánchez, decide abdicar.
Se ha metido en tantos charcos que a día de hoy está con el agua al cuello, y con la difícil tarea de salir a flote, en una época, en la que no hay tiempo ni para hundirte. Es cierto, que a muchos de esos charcos le han empujado, pero un político que se postula a la presidencia del gobierno, debe tener la capacidad de ver venir esos golpes y esquivarlos.
Pedro Sánchez tiene todo para volver a ser el chico de moda, si sus asesores le dejan.

0 comentarios:
Publicar un comentario