ASÍ, NO SE PUEDE
Siempre hui de los partidos políticos. No porque no me interesase la política o porque pensase que no tenía nada que ofrecer, sino por el funcionamiento interno de éstos.
Por todos es conocido como funciona el sistema, enchufes, alianzas, puñaladas... todo vale para hacerse con un cargo dentro del partido, que en un momento determinado, dará ciertos réditos.
Como digo, siempre me aleje de todo eso, a pesar de tener diferentes propuestas, en diferentes épocas, para participar en ellos, y alguna, muy lucrativa. Pero no me interesa ese juego, nunca lo ha hecho. Por eso, cuando apareció PODEMOS, con una forma diferente de participación, una manera diferente de hacer las cosas, un discurso de renovación, me interesó. A pesar, de que había ciertas premisas políticas con las que no estaba de acuerdo, como cualquier hijo de vecino con opinión propia y dos dedos de frente, en líneas generales me gustó su discurso, en el fondo y en la forma.
Lamentablemente, ese discurso rompedor, quebró con el proceso de elección de los órganos municipales, dónde, los que aspiraban a copar dichos órganos, sacaron del baúl las prácticas más arraigadas de los partidos tradicionales, sacaron los maches, los cuchillos y comenzó una guerra. En un proceso de primarias, en el que se patearon los más elementales principios democráticos, en los que se vulneró de manera flagrante las escasas y exiguas normas marcadas por PODEMOS, e incluso se llevaron a cabo conductas penalmente punibles, volví a ver lo peor del juego de partidos instaurado en este país desde hace casi cuarenta años.
Quién dirige PODEMOS, ha conseguido que “sus” candidatos hayan sido los elegidos y consecuentemente, que no haya voces discordantes con sus discursos, que puedan hacer lo que quieran, sin que existan voces críticas y si existen, que dichas voces carezcan de relevancia pública u organizativa.
Lo lamentable, es que esos temas internos de partido, afectan al ciudadano, ya que dejan fuera de toda posibilidad de elección a cargos públicos a personas muy válidas y preparadas, con una sólida formación y gran experiencia en cargos de responsabilidad de la empresa privada.
Los ciudadanos, en muchos casos, como en la ciudad de Salamanca, tendrán que elegir, entre personas que jamás han tenido una experiencia laboral real, que nunca han tenido un cargo de responsabilidad, que han ido de partido en partido y de sindicato en sindicato buscando una silla y que ahora la han encontrado, con el único mérito de haber sabido estar cerca de quién manda. Gran curriculum el suyo.

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